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Familias separadas

Alumnos reflejan en experiencias de dificultades

By Meaghan Mallari, Online Managing Editor and Natasha Prados, Online Managing Editor
December 14, 2006
En enero de este año, una muchacha de El Salvador se vino a los EE.UU. dejando a sus hermanos y a sus abuelos en su país natal. Se mudó a Silver Spring para estar con sus padres quienes habían venido aquí desde que ella era pequeña. Imna Sanchez, del noveno grado, está en el proceso de asimilar la cultura de los EE.UU. y la de Blair.

Además de aprender un lenguaje nuevo, adaptarse a una nueva cultura y encontrar amigos, Sanchez tiene que ajustarse a la nueva dinámica de su familia. La separación de la familia es común para muchos inmigrantes que vienen a los EE.UU. Daniel Santisteban, un profesor del Centro de Estudios Familiares de la Universidad de Miami, dice que la inmigración es una causa común de la separación familiar. Muchos estudiantes en Blair han tenido esta experiencia, dice Victor Quiroz, quien sirve como consejero para el departamento de ESOL.

Tensión en la familia

Después de años de separación de sus familias, la tensión familiar es algo que para los inmigrantes es muchas veces difícil de reconocer. Niclette Massamba, del duodécimo grado, como Sanchez, viajó para vivir con sus padres, dejando a sus abuelos, quienes la habían criado en el Congo. Su mamá se vino a los EE.UU. un año antes que Massamba para reunirse con su esposo, que ya había vivido aquí por algunos años.

Massamba pasó la mayor parte de su infancia bajo el cuidado de sus abuelos. Separarse de ellos fue especialmente difícil para Massamba porque ellos tenían una relación muy cercana. "Fue un poquito extraño dejar a [mi abuela] y venir a [vivir] a un nuevo país del que no sabía nada, [con] la necesidad de aprender un lenguaje nuevo y hacer nuevos amigos," dice Massamba.

Fatima Williams, del duodécimo grado, quien nació en Sierra León, también creció bajo el cuidado de sus abuelos. Como Massamba, Williams tenía una mejor relación con sus abuelos que la que tiene con sus padres. "[Mis abuelos] son como mi mamá y mi papá...yo a mis padres, los llamo por sus nombres," dice Williams.

Cuando Williams se mudó de su país natal en 1998, lloró por todo lo que extrañaría. No quería dejar a sus abuelos, sus amigos o los lugares que amaba. Ahora que está en los EE.UU. todavía lucha con todo lo que es nuevo para ella. Williams tiene dificultades comunicándose y sintiéndose cómoda con su mamá, quien es con quien ella vive. "Necesito aprender a vivir con mi madre. Es como un bebé cuando está aprendiendo a caminar, no la conozco," dice Williams.

Victoria Mitrani es una profesora de la Universidad de Miami. Junto a Santisteban y Joan Muir son los autores de un estudio sobre la separación de familias como resultado de la inmigración. Encontraron que la causa de estos problemas son bien simples — los padres y sus hijos no han pasado bastante tiempo juntos. "Recuperar lo que han perdido, es pedir demasiado...puede ser un ajuste difícil," dice Mitrani.

Mitrani encontró que, en un grupo de 385 adolescentes en riesgo, de China, la América Central, la República Dominicana, Haití y Méjico, 85 por ciento estuvo separado de uno o los dos padres por mucho tiempo.

El efecto de esta separación varía con cada estudiante, dice Quiroz. Algunas veces el enojo acompaña a la tristeza y a las dificultades de crecer sin los padres. "Han crecido sin el amor del padre o la madre...se sienten abandonados," Quiroz dice.

Aunque algunos estudiantes eran bastante jóvenes para entender las razones por las cuales sus padres les dejaron, otros reconocen las decisiones de sus familias. Sanchez sabe que sus padres solamente querían beneficiarla a ella y a sus hermanos, pero eso no evitó el haberlos extrañado durante la separación. "Me dejaron allá para darnos un mejor futuro," Sanchez dice.

Impacto escolar

La situación migratoria complica la separación de la familia. A los miembros de la familia que esto impacta les falta el apoyo que tenían en su país de origen, según Quiroz. "En su país, si la mamá no está o hay [un] problema en la familia, hay [una] tía o un familiar que vive cerca. Ellos se ocupan de supervisar y [de] disciplinar a los muchachos," Quiroz dice.

Para muchos estudiantes el no tener la presencia positiva de un adulto se refleja en la vida escolar. "[La separación de la familia] afecta su actitud...muchos veces [cuando] hay tensión en la casa, hay tensión en la escuela," dice Jane Winter, una maestra de ESOL.

Para Chanel Genao, del onceavo grado, existe una lucha por mantener el equilibrio entre su conexión con su familia y la escuela. Cada año él regresa a la Republica Dominicana por dos meses durante el verano y por un mes durante el invierno. Él dice que le permite compartir con la familia que reside allí: su papá, su abuela, sus tíos y sus hermanos menores.

Estos viajes traen consecuencias en la escuela. "Cuando voy allí, normalmente pierdo crédito en todas mis clases...no es totalmente justo, pero no hay nada que yo pueda hacer," dice Genao.

Aunque la separación de la famita actúa como un obstáculo adicional para los inmigrantes, el ajuste ocurre a través de los años que pasan en los EE.UU. Al comienzo de su vida en los EE.UU., Massamba tenía dificultades leyendo y hablando inglés. Ella se adaptó relativamente rápido y para el octavo grado, ella se sentía como si perteneciera aquí. Ahora ella se siente que tiene el apoyo que necesita. "Amo a mi familia, ellos me dan mucho apoyo," dice Massamba.

Massamba extraña mucho a los miembros de su familia, pero todavía está en contacto directo con ellos. "Todos son una gran parte de mi vida, ellos son mi familia, mi sangre," Massamba dice.

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