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Jóvenes en la comunidad promueven buena salud

Los promotores de la salud ayudan a sus compañeros y a su vecindario en Washington, D.C.

By Meaghan Mallari, Online Managing Editor and Natasha Prados, Online Managing Editor
April 20, 2007
Si alguien en el área de Columbia Heights en Washington, D.C. tiene algún problema de salud, son admitidos a Upper Cardoza Clinic. Son revisados por un doctor, quien los diagnostica y trata la enfermedad. Pero estos pacientes también son revisados por un ayudante del doctor. Para algunos pacientes, este ayudante puede muy bien ser su compañero de la escuela.

Estos ayudantes son los Adolescentes promotores de la salud, quienes tienen de 15 a 18 años de edad. En la clínica, son considerados una autoridad en el área de la salud. En la escuela, sus compañeros frecuentemente les preguntan sobre lugares donde buscar ayuda o lo que deben hacer en caso de emergencias. Los promotores adquieren sus conocimientos extensivo a través de un programa desarrollado por Iris Leviner, la Promotora de la Juventud en el Centro de la Juventud Latinoamericana (LAYC) en Washington, D.C. El programa está en su quinto año.

Cada martes después de la escuela, estos jóvenes se reúnen en el Centro para aprender sobre la salud y como pueden asistir en la educación de la comunidad. Cada miércoles, ellos van a Upper Cardoza Clinic, una unidad de Unity Healthcare, donde trabajan con doctores y enfermeras, en actividades como tomando la temperatura, la presión arterial y las medidas a los pacientes.
El Centro de Juventud Latinoamericano en Washington, D.C. Meaghan Mallari
El Centro de Juventud Latinoamericano en Washington, D.C.


La meta de LAYC es apoyar a los jóvenes a ser exitosos y en cultivar líderes. Este programa no solo apoya los participantes, pero también extiende los beneficios a la comunidad a través de los adolescentes. Los beneficios del programa son enormes: los participantes ganan experiencia en la salud y actúan como una influencia positiva en la comunidad, manteniendo la atención médica necesaria.

Educación e información

Por ser tan jóvenes, pueden combatir los obstáculos de la salud en los adolescentes. Según la Campaña Nacional de Prevención del Embarazo en los Adolescentes, de cada diez mujeres, cuatro quedan embarazadas antes de cumplir los veinte años. La Oficina de la Política Nacional sobre el SIDA reporta que cada año, tres millones de adolescentes se infectan con una Enfermedad Transmitida Sexualmente (ETS).

Aunque hoy en día existen los recursos para aprender a prevenir y combatir esta situación, mucha gente no los investiga porque no tiene conocimiento de lo que está accesible. "La información está disponible pero no es conocida...ese es el obstáculo más grande [en la salud de los adolescentes]," dice Sandra Quel, quien tiene 18 años y quien está en su segundo año como una de las participantes del programa.

Para reducir esta ignorancia, los promotores visitan las escuelas del área. Hablan con los estudiantes sobre temas como el SIDA, ETS, el embarazo y la diabetes. Ver el nivel de interés en las escuelas los alegra. "Fue bueno ver que algunos prestaron atención, y se preocuparon haciéndonos buenas preguntas," dice Catherine Mithika, quien tiene 16 años.

Ellos mismos como adolescentes, entienden las dificultades a que los jóvenes se enfrentan tratando de mantener la salud. "Muchas otras cosas ocurren como que tienen mucho estrés. Si están sanos, no es su prioridad número uno," dice Leviner.

Disparidades en la comunidad latina

Además de los problemas típicos que los jóvenes tienen con el mantenimiento de la salud, algunos de los adolescentes que la clínica sirve son inmigrantes, y combaten el obstáculo del lenguaje, algo que hace difícil superar los problemas comunes de la salud. Para los que no hablan inglés, la lucha para recibir el tratamiento adecuado existe. Según un artículo de la Doctora Elizabeth Jacobs y otros doctores en el Diario Americano de la Salud Pública, la mayoría de las organizaciones de la salud no ofrecen servicios de intérpretes. Los pacientes tienen que depender de otros pacientes o de miembros de su familia que hablan inglés y español para asegurarse de que reciban un tratamiento apropiado.

Otra realidad es que en la comunidad hispana hay problemas financieros — no tienen seguro de salud, y aun con el seguro, hay muchos gastos que no pueden pagar. Entre los años 2000 y 2006, las cuotas del cuidado de la salud han aumentado un 89,2 por ciento, sin embargo los salarios de las familias solamente aumentaron un 11 por ciento, según un estudio de las Familias de los EE.UU., una organización sobre el cuidado de la salud. Cómo los gastos del cuidado de la salud aumentan, los que no tienen mucho dinero no pueden pagar por los servicios.

Para solucionar estos problemas, los adolescentes comparten sus conocimientos sobre la salud con sus compañeros y con los miembros de su comunidad, ayudando a otras organizaciones los días en que ofrecen tratamientos y consultas gratis. Mithika describe como ella y los otros promotores caminaron por la calle proveyendo información gratuita a las personas sobre los servicios — por ejemplo, donde podían ir para ser examinados para la detección de SIDA. Mithika dice que estaba muy satisfecha de ver a las personas con quienes ella habló en línea para ser examinadas y recibir la información en cómo estar saludable.

Actualmente los adolescentes están terminando su programa con Leviner y tienen un proyecto final para educar la comunidad sobre la salud y tratar de eliminar la falta de información sobre enfermedades comunes. Han empezado a diseñar unos proyectos para implementar en la comunidad, estos pueden ser de cualquier tema relacionado con la salud. La mejor enseñanza que Leviner les da a los jóvenes es a no limitar sus pensamientos.

Una experiencia inolvidable

Todos los jóvenes que participan en el programa están muy motivados; ellos tuvieron que aplicar para participar. Ellos ya tienen un interés en los trabajos médicos, y este programa les ayuda a ver si quieren continuar en esta profesión.

Diondra Maxwell, quien tiene 17 años, sabía antes de empezar el programa que quería ser una doctora. Ella decidió solicitar al programa para adquirir experiencia en su profesión elegida.

Por otro lado, Daryl Barriceau, quien tiene 18 años, no estaba seguro de que quería ejercer esa ocupación. Sin embargo, el tiempo que ha pasado en la clínica le ha ayudado a decidir que quiere estudiar medicina e ir a una escuela de medicina. "Trabajando con los doctores y trabajando en la clínica, decidí que quería hacerlo," dice Barriceau.

Además de abrir sus ojos a las posibilidades para el futuro, el programa les ha dado la oportunidad de aprender sobre la salud desde otra perspectiva. "Hace que piensen en diferentes temas como las disparidades en la salud...No sé si ellos hubieran realizado esto sin este programa," dice Christina Zaldana, quien es una interna para LAYC.

Por ejemplo, los participantes se están dando cuenta que hay una necesidad de más participación de las minorías en la profesión de la salud, según Zaldana. Pero es algo que se puede cambiar y ellos lo están descubriendo. Ellos son más conscientes del mundo que los rodea, incluyendo su propia salud. Cuidan más sus cuerpos, y particularmente Barriceau dice que está comiendo mejor y haciendo más ejercicio.

Aunque los promotores no decidan seguir una profesión relacionada con la salud, la experiencia que han tenido en el programa les ha impactado mucho. "[El programa logró] interesarlos en algo y apasionarlos sobre la salud, y los estimuló a ser constructivos," dice Zaldana.

http://silverchips.mbhs.edu/story/7430