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La escuela que muy pocos conocen

Los conflictos de América Latina chocan con la política estadounidense en la Escuela de las Américas

By Rachel Mulbry, Escritora de la Página Hispana/Spanish Page Staff Writer and Tomás Deza, Online Spanish Page Editor
February 18, 2010
A vista de pájaro, se revela una protesta poco extraña. Jóvenes con rastas caminan al lado de monjas en hábitos; de pie en el escenario está Kuumba Lynx, un grupo de jóvenes de Chicago, bailando hip-hop y cantando rap; al frente de ellos, mirando y disfrutando cada minuto del espectáculo, se encuentran miles de personas de todas las edades, razas, y géneros.

Tomás Deza
Jessica Díaz-Hurtado con Son Mudanza usan su música y poesía para expresar un mensaje de paz y solidaridad.
En noviembre, miles de personas llegan a Georgia para protestar frente a la entrada de Fort Benning, el fuerte donde se encuentra la Escuela de las Américas. El Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (Western Hemisphere Institute for Security Cooperation - WHINSEC), ha entrenado a más de 61.000 militares y policías latinoamericanos desde que fue creada en 1946. Con su cede en el estado de Georgia, Estados Unidos, y anteriormente situada en Panamá, esta escuela se distingue por el gran número de egresados que, al regresar a sus países, han violado los derechos humanos y estándares democráticos.

La gente que se reúne cada año en Fort Benning viene en nombre de los que han sido torturados, asesinados, o desaparecidos por los soldados entrenados en lo que anteriormente se llamaba la Escuela de las Américas.Este año, 15 mil personas protestaron frente al fuerte del 20 al 22 de noviembre de 2009.

Algunos eventos ocurrieron días antes de la manifestación, pero la mayoría de la gente llegó entre el viernes y el sábado. Para los organizadores de SOA Watch, la organización que lucha contra la Escuela de las Américas, no solo es importante protestar sino educar también. El viernes y sábado, esta organización ofreció presentaciones sobre diferentes temas demostrando la injusticia social, como la Coca Cola en Colombia y el bloqueo en Gaza. Muchas de estas charlas se enfocaron en Honduras y Colombia, donde graduados de la SOA han participado en una serie de eventos recientes. También se habló de los conflictos en Guatemala, Nicaragua, Cuba, y muchos otros países donde el ejército estadounidense ha intervenido.

Con nuevos conocimientos, todos llegaron al fuerte el sábado listos para protestar. La calle que se dirige al fuerte fue cerrada para que la gente cupiera. El evento tuvo muchos oradores, cantantes, y bailadores de cada esquina del mundo latinoamericano. Mientras el espectáculo sucedía en el escenario, numerosas organizaciones asociadas con la lucha contra la injusticia social mantuvieron puestos con información, productos educativos, y mercancía para la compra. Había un sentimiento de comunidad entre todos, apoyado por una organización, llamada Comida No Bombas, que distribuyó comida gratis a todos. Esta organización hace hincapié en la importancia de dar comida en lugar de financiar la guerra. Se observaban amigos hablando en grupos sentados en el suelo de un aparcamiento. Comían usando platos y tazas que lavaban después de comer.

Tomás Deza
Los monigotes representan los sacerdotes asesinados por graduados de la Escuela de las Américas.
Unos de los oradores el sábado fue Gerardo Cajamarca Alarcón, un colombiano que ahora vive en destierro después de recibir amenazas de muerte debido a su trabajo contra la empresa Coca Cola. Según él, la compañía de Coca Cola no deja que sus trabajadores formen sindicatos y para que los trabajadores obedezcan estas órdenes, se presunta una conexión de esta empresa norteamericana con los paramilitares en Colombia. La mayoría de los estudiantes en la escuela vienen de Colombia. Según él, cuatro millones de colombianos viven desplazados mientras el cuatro por ciento de la población más rica posee 64 por ciento de la tierra fértil colombiana. Él añade que “los medios hacen que nadie sepa, porque los noticieros son de las corporaciones.” La represión continúa gracias al ejército que “utiliza la propaganda y las armas para crear miedo.”

La gente en Columbus despertó el domingo al sonido de la lluvia, pero el último día de la manifestación siguió como ya estaba planeado, ya que a todos les importaba más el tema que el clima. Los eventos del domingo estuvieron bien sombríos. Cada persona sujetaba una cruz blanca donde se encontraba escrita el nombre, edad, y país de origen de las víctimas de SOA. Después de unas canciones, los oradores en el escenario nombraron a cada una de las víctimas, mientras la gente respondía, “Presente.” Las miradas de los soldados estadounidenses detrás de la cerca seguían atentamente a los manifestantes que se acercaban a la cerca del fuerte para colocar sus cruces u otros objetos conmemorativos. La emoción de la multitud era palpable bajo la lluvia.

Historia

En Latinoamérica, durante la época de la guerra fría entre las décadas de los 60 hasta los 80, una serie de golpes de estados derrocaron a los gobiernos socialistas democraticamente electos. Con el apoyo de EE.UU. y con el fin de parar los movimientos socialistas y comunistas, una campaña, conocida como el Plan Cóndor, desencadenó una serie de golpes de estados, poniendo a los países en las manos de los militares. Estos gobiernos de factos luego cometieron atrocidades en sus países, torturando, haciendo desaparecer y luego asesinando a miles de personas.

Leopoldo Galtieri, luego de graduarse de la Escuela de las Américas, pasó a ser uno de los dictadores en Argentina que torturaron y desaparecieron a más de 30.000 personas. Foto cortesía de www.psywar.org
Hugo Banzer Suárez, graduado de la Escuela de las Américas en el 56 y dictador boliviano del 1971 al 1978, fue el dirigente del período más negro de la historia boliviana, mandando a torturar y asesinar a miles de miembros de sus partidos opositores. En Argentina ocurrió lo mismo entre los años 1976 y 1983, aunque el número de víctimas fue escalofriantemente mayor. Decenas de miles de torturados y más de 30 mil personas desaparecidas y asesinadas. Dos de los tres dictadores que estuvieron en el poder durante ese período de 7 años, Leopoldo Galtieri y Roberto Viola, fueron educados en la Escuela de las Américas. Roberto D’Aubuisson, graduado de la Escuela de las Américas en 1972, planeó y ordenó el asesinato de Monseñor Oscar Romero. También lideró el Escuadrón de la Muerte salvadoreño durante los años 1978 al 1992.

Recientemente, la situación en Honduras ha demostrado que los graduados de esta escuela siguen cometiendo atrocidades en estos tiempos. Romeo Vásquez Velásquez, jefe de las fuerzas armadas hondureñas, fue el responsable de sacar al presidente democráticamente electo, Manuel Zelaya, del poder durante el golpe de estado del pasado 28 de junio.
Estos son unos pocos graduados de esta institución, a la que muchos llaman la “Escuela de Asesinos”, pero la lista de asesinos es mucho más larga. Y tú te estarás preguntando, “¿y quién paga para que esta escuela siga funcionando?”. Alarmantemente la respuesta es “Tú”, “Nosotros”, “Todo el pueblo estadounidense.” El gobierno usa el dinero del pagador de impuestos para invertir anualmente más de 30 millones de dólares en esta institución.

Esperanza

Existen buenas noticias. Presidentes y ex presidentes como Néstor Kirchner (Argentina), Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), entre otros, han manifestado su oposición hacia esta institución por todo lo que representa. Como resultado, decidieron dejar de enviar sus tropas a esta escuela. Chávez dijo “el entrenamiento que se lleva a cabo aquí simplemente deforma las mentes de los soldados de Sudamérica y Venezuela no va a forma parte de eso”. El ministro de defensa argentino también dejó claro que “esta escuela no debería existir”. Actualmente en el congreso se encuentra un proyecto de ley, que si llegara a ser aprobado, cerraría por completo la escuela y les obligaría a las fuerzas armadas hacer públicos los nombres de los graduados.

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