Mi familia en otro mundo


March 9, 2007, midnight | By Ana Martinez | 13 years, 10 months ago

Un estudiante tiene una buena experiencia en Paraguay


Me dieron un vaso de madera con una pajilla de mental. Adentro había diferentes tipos de yerbas con un poco de agua. Puse mis labios en la pajilla y tome un poquito. Las yerbas se traban en la pajilla, haciendo les difícil a tomar. Después de unos minutos cuando tomo el agua, pedacitos chiquitos de hierba amargas se traban en mi garganta, haciéndome toser. Regreso el baso, y pasaron a la siguiente persona con mas agua. Esta fue mi primera experiencia con Mate y Terere (Mate helado).

Este verano yo fui a Paraguay por dos meses para hacer trabajos comunitarios con la organización Amigos de las América. Amigos de las Ameritas es un programa que promueve servicios comunitarios, intercambio entre diferentes culturas y liderazgo entre jóvenes en los Estados Unidos en diferentes lugares a través de Latino América. Alrededor de 60 jóvenes están distribuido cada país, con 2-3 en diferente pueblos rurales. Este viaje no nada mas fue una experiencia educativa, pero también tuvo un gran impacto en mi vida.

Como Nicaragüense, mi experiencia en paraguay fue esperada de ser un poco similar a nicaragua, pero había bastantes cosas para aprender. Por ejemplo, en Paraguay se habla Guarani (un lenguaje indígena) , tenían palabras en español con diferentes definiciones como sopa en Nicaragua es liquido y en paraguay es solidó. También el ambiente era diferente como paraguay tenia tierra roja y era mas frió.

Mi vida en Paraguay

Salí el 19 de junio por la tarde, y llegue al pueblo llamado Recoleta, Paraguay el siguiente día. Cuando llegue al pueblo y vi lo que iba hacer mi hogar para los próximos dos meses, conocí a Kelsey, mi única compañera del programa y a mi familia de huésped. Mi familia estaba tan alegre que estábamos viviendo en su casa y les encantaba hablar con nosotras; aunque solamente hablaban guaraní en vez de español.

Eso hizo nuestra comunicación muy difícil. Conseguimos un entrenamiento básico del lenguaje antes de llegar a nuestra comunidad, palabras como "rico", "hola" ," casa", y "buenos días",pero no fue suficiente. También, entendíamos las conversaciones que estaban mezclados con español, pero no podíamos tener una conversación, era imposible para nosotras.

Vivíamos en un lugar lejos de la ciudad sonriamos por campos y caminos de tierra roja. Todos los días me despertaba al sonido de vacas y de chanchos. Salía de mi cuarto sintiendo el frió del viento del Sur y a veces el calor del Norte, y sintiendo la tierra roja suave entre mis pies. Los hogares eran humildes con cuartos pequeños, algunas casas con techos de pajas.

En nuestro tiempo libres jugamos fútbol con los muchachos, mirábamos las noticias con nuestra madre, incluyendo el programa Don Fráncicos los domingos. Me encantaba ver a nuestra madre Doña Lorenza cocinar y probar nuevas comidas como sopas que eran sólidos o cocido (hecho de mate, leche, y azúcar). Almorzábamos en diferentes casas y así conocimos a otras familias. Tomábamos cocido en la mañana o abecés en la noche, terere por las tardes, y mate dulce por las noches. Íbamos a camas satisfechas y listas para tener una buena noche de dormir.

El Proyecto

En nuestras primeras semanas teníamos que organizar el proyecto que íbamos a hacer. Nuestro proyecto era haciendo campamento con jóvenes y un proyecto que la comunidad quería hacer. Para comenzar el proyectó con la comunidad tuvimos que hacer encuestas, y participar en reuniones que estaban en guaraní pero traducido en español para mi compañera y yo. Las reuniones nos ponían muy incomodas -- estábamos en un aula con señores adultos y no sabíamos de que hablaban. Solamente escuchábamos palabras suficiente para saber que estaban hablando de nosotras, "Americanas, las dos voluntarias."

Tenía ganas de morir pero sentí orgullo cuando nos dieron caras de aceptación cuando nos presentamos. Los estudiantes del colegio nos digieran que querían hermorzar las clases con pintura, querían frases en las paredes, y mapas del mundo. Tomo un tiempo para los materiales para llegar, pero cuando llegaron los jóvenes de la comunidad nos ayudaron a pintar las paredes y las frases.

Cuando esperábamos para la pintura, hicimos campamentos con los chiquitos. Al comienzo nos costo planificando campamentos por dos horas porque no podíamos llenar las dos horas con actividades educativas. Al comienzo, planeamos un horario de actividades pero no llenábamos nuestro horario. Al final del día terminamos a planear juegos al instante, como tirando el Frisbe o le preguntábamos a los chiquitos ideas de que hacer. Después de un tiempo, conseguimos ayuda de los jóvenes para hacer los campamento y hicimos temas mas educativos, como ser mas higiénico.

Además de los trabajos que teníamos que hace, fue difícil acostumbrarme de estar lejos de casa también fue difícil. Estaba en un pueblo con nuevas gentes, y no podía llamar a los Estados Unidos. Le escribía cartas a mi familia pero no recibe cartas de vuelta. Tuvimos un día que todos los 60 voluntarios nos reunimos y pudimos llamar a casa. Cuando escuche la voz de mi mama me puse a llorar de alegría; todos los jóvenes, incluyendo los chicos, terminaron en lagrimas.

También costo viviendo con mi compañera Kelsey cuando éramos tan diferente y a veces no nos llevamos bien. Yo tenia mas experiencia en latina América y abecés no entendía la cultura. Cuando íbamos a casa ajena no estaba acostumbrada a platicar con los adultos entonces se quedaba callada dando la impresión de mala educación. Al final le pudimos comunicar mejor y entender nuestras diferencias y ahora en día todavía tenemos contacto.

El fin de mi viaje

La gente con quien vivíamos era muy generosa. Muchos de ellos nada más trabajaban en la cosecha para alimentar su familia y hacían trabajitos pequeños como limpiar otros hogares para ganar dinero. Aunque no tenían mucho, nos daban todo lo que podían, y nos invitaban a almorzar y disfrutar cada día con ellos.

Asta unas niñas me dieron unos caramelos. Me pareció tan amable de parte de ellas y acepte; salieron corriendo en sonrisas. Cuando me di cuenta que esas niñas iban comprado esos caramelos para nosotras con su dinero de merienda y me sentí tan mal, pero muestro que amable eran todos, incluyendo los chiquitos.

Estas personas nos abrieron las puertas de sus casas, nos dieron sus platos típicos orgullosamente y sus lindas amistades. Nunca me olvidare de estas gente que nos trataron como familia y nos invitaron a compartir sus vidas. Mi último día en Recoleta estuve entre los brazos de mi nueva familia en lágrimas, con lastima que mi viaje con ellos había terminado. Ojala un día los pueda volver a haber.




Ana Martinez. Ana Martinez is finally a senior. She was born in Nicaragua and is fluent in Spanish and in English. She enjoys playing soccer, hanging out with friends, and traveling. She hopes the Spanish Page will be a success. Hasta luego amigos. More »

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